Motivación total: Deja ya de estropear tus objetivos

June 30, 2019

 

¿Así que quieres ser el héroe o heroína de tu propia película? ¿Ya te cansaste de no cumplir los objetivos que te planteas al comenzar el año?

 

Finalmente has decidido que es hora de tomártelo en serio: Quieres perder grasa, ganar músculo y mirarte al espejo con orgullo y satisfacción.

 

Gladiador, te saludamos por eso.

 

Ahora, nuestra primera pregunta es: ¿Qué cambia esta vez?.

 

Seamos honestos, ¿Cuántas veces has dicho que ahora sí estás realmente listo para ponerte en forma y con el pasar de los días y lo que la vida te tira de obstaculos decidiste dejarlo una vez más?

 

Pero creenos, estamos muy felices de que hayas decidido mandarte a la pelea nuevamente y retomar el control de tu vida. Pero eso sí, necesitamos hablar de todo lo que cambiaras para cumplir de una vez por todas.

 

Después de todo, la definición de locura es intentar la misma cosa todo el tiempo y esperar diferentes resultados. Hoy es el primer día del resto de tu vida, y comienza por entender cómo vamos a ganar esta batalla con tres importantes verdades acerca de nosotros; los humanos:

 

- Somos criaturas de hábitos.

- Somos producto de nuestro ambiente.

- Somos el promedio de todas las personas por las que nos rodeamos.

 

 

CONSTRUYE UN SISTEMA DE HÁBITOS PARA TRIUNFAR

 

Alguna vez, en un foro de aquellos que sí valen la pena, alguien pregunto acerca del mejor tipo de motivación para entrenar y alcanzar tus metas físicas. La mejor respuesta: Al diablo con la motivación. Lo que necesitas es cultivar DISCIPLINA.

 

Probablemente siempre veas videos motivacionales de gente rompiéndola en el gimnasio para contagiarte y arrancar tu rutina. Y no nos malinterpretes; eso está buenísimo. Es más, nosotros constantemente publicamos videos de esa clase.

 

La motivación es un muy buen lugar para empezar: Es por ella que los gimnasios se llenan tanto las primeras semanas del año – ¡Todos están motivados para ponerse en forma! La motivación podrá ayudarte a arrancar. Pero no lo es todo.

 

El problema es que la motivación tiene un aura fantasmal; se disipa rápidamente. Es por ello, también, que los gimnasios lucen tan vacíos a partir de Febrero. Una vez que la motivación se va, es muy difícil escoger entrenar en lugar de ver TV o jugar videojuegos.

 

Si realmente quieres ponerte fit y lo has tomado muy en serio esta vez, deja de apoyarte solamente en motivarte y en su lugar enfócate en construir un sistema que te asegura la victoria. Si solo entrenas cuando estás motivado, o solo vas a correr cuando sientes ganas, o solo comes sano cuando es conveniente, nunca triunfarás.

 

Todo comienza con un buen sistema. Los sistemas no dependen de motivaciones, ganas o inspiración para operar una vez que ya funcionan. Son libres de emociones. Así que comencemos con un buen sistema de entrenamiento colocado en tu día a día.

 

Digamos que deseas construir un hábito de entrenamiento diario. Empieza por definir una valla alcanzable y no imposible. No digas: ''Voy a comenzar a entrenar una hora diaria en el gimnasio desde mañana''. Es una valla muy alta para saltar de arranque. Mejor, define una rutina diaria de 5 a 15 minutos solo para empezar y agarrarle el hábito.

 

Nuestra meta aquí es la de construir algo que se quedará permanentemente en tu vida. No estamos hablando de ningun tipo de milagro de 1 mes o detoxes rápidos y mentirosos. Nos referimos a volverte fuerte y sano para siempre.

 

Aquí un veloz ejemplo: ''Haré 3 circuitos de 10 flexiones, 10 dominadas, 10 sentadillas y 10 crunches todas las mañanas después de despertar''. O: ''Saldre a correr por 15 minutos todas las mañanas''.

 

Recuerda, buscamos el éxito de por vida. Construir un hábito diario de 5 minutos es muchísimo mejor que un hábito de 60 minutos que dejarás a las 2 semanas. Buscamos el largo plazo. ¡Siempre!

 

 

CAMBIA TU AMBIENTE

 

Cuando adoptamos nuevos hábitos, nuestros cuerpos y cerebros siempre buscarán el camino más fácil; o sea, el de menor resistencia. Lo bueno de esto es que cuando te decidas a adoptar un hábito y comiences con ello, tu cerebro irá encontrando nuevas y más fáciles maneras de completar esas tareas.

 

Actualmente, estás compuesto por una colección de hábitos que has venido automatizando a lo largo de tu vida. Hábitos beneficiosos y perjudiciales. Como todos, en realidad.

 

Así como manejar un carro se ha convertido en una tarea automática y casi natural para ti, llegar del trabajo y tirarte al sofá para ver algun video inservible es una actividad que probablemente hayas interiorizado.

 

Cambiar el ambiente en el que te desenvuelves puede ayudarte a eliminar la mayor porción de tentaciones de ese tipo y hacer que entrenar sea muy fácil y natural para ti.

 

Para empezar, necesitamos hacerle dos ajustes clave a tu ambiente:

 

- Minimizar el número de pasos entre tú y el buen hábito que quieres adoptar.

- Maximizar el número de pasos entre tú y el mal hábito que quieres eliminar.

 

Suena muy simple para ser verdad, ¿No? Además de hacer que el hábito se perciba tan pequeño que será muy fácil cumplirlo, modificaremos tu ambiente para que se te haga más fácil todavía.

 

Hablemos de ambas cosas individualmente:

 

- Minimizar el número de pasos entre un buen hábito y tú:

 

- Comer más sano: Prepara todas tus comidas los domingos, así te aseguras de que todos los días en el trabajo solamente tienes que calentar tu plato sano.

- Salir a correr todas las mañanas: Duerme con tus ropas de deporte puestas o al lado de tu cama y coloca tu alarma al otro lado de la habitación para forzarte a moverte y no solamente despertar.

- Ir al gimnasio: Arregla tu mochila o maletín de gimnasio la noche anterior y ponlo al frente; en la puerta. Así, nunca lo olvidarás.

- Hacer más dominadas: Cómprate una barra portable para colocar en el marco de tu puerta o empotra una. No ocupan espacio y cada vez que pases por ahí, ejecuta unas cuantas.

 

- Incrementar el número de pasos entre un mal hábito y tú:

 

- Miras mucha TV: Cancela tu cable. Bórrate de neflix. Vende tu TV. No te preocupes, la vida sigue.

- Comes mucha comida basura: Sácala de tu casa. Bótala toda y no compres más de eso.

- Comes muchos snacks en el trabajo: No tengas esas cochinadas en tu escritorio.

- Comes demasiada comida rápida: Cambia tu ruta hacia casa del trabajo para que no tengas que pasar por ahí nunca más.

 

En conclusión, entiende que tu cuerpo y cerebro disfrutan ser flojos. Así que usa esa flojera para sacarles ventaja.

 

 

ENFÓCATE EN LAS GRANDES VICTORIAS

 

Esperamos que ya estés comenzando a creer en todo esto; como Neo en Matrix.

 

¿Te suena familiar el principio de Pareto? Es un concepto que afirma que el 80% de tus éxitos vendrá del 20% de tus decisiones. Recuerda, somos flojos por naturaleza y nuestros cerebros siempre buscan el camino más fácil.

 

Así que usemos ese principio y trasladémoslo al ámbito de este artículo; enfoquémonos en el 20% de tus decisiones que te darán el 80% de tus éxitos.

 

Hablando en general, 20% de tu día tiene que ver con las decisiones alimenticias que tomas. Qué comer en el almuerzo, comer un snack o no hacerlo, qué cenar, etc. Y sí, creelo o no, cómo comes si se transforma en el 80% de tu éxito o fracaso a la hora de ponerte en forma. Así que concéntrate en cumplir con ello.

 

- Cada una de tus comidas tiene que contener proteína: Tocino o huevos en el desayuno, salmón en el almuerzo y pollo o carne en la cena.

- Cada comida tiene que contener vegetales: Agrégale espinaca a tu omelet, que el salmón tenga ensalada y ponle brócoli a tu cena.

- Bájale al azúcar y a los carbohidratos procesados: Gaseosas, sodas, jugos y otras calorías líquidas te arruinan.

- No comas por presión: Primero preguntate siempre antes de comer algo; ¿Esto me acerca a mi meta? Si la respuesta es no, recházalo.

 

Una vez que construyas esa estrategia de nutrición, ya comenzarás a ver esas ganancias en el gimnasio. Es así y así funciona. Es cienca.

 

Y trasladando rápidamente este punto a los ejercicios mismos; concéntrate en los ejercicios de fuerza que agrupen el 80% de tus músculos. Es decir, ejercicios grandes: Sentadillas, pesos muertos, jalones, presses y demás.

 

Vuélvete muy bueno en esos ejercicio y combínalos con una buena alimentación y ya verás como te pones.

 

 

¿QUIÉN ESTÁ EN TU EJERCITO?

 

Te dejaremos con un último pensamiento – no estás solo en este viaje. Así como todos los héroes de películas tienen compañeros que les ayudan a cumplir sus objetivos, tu también deberías tenerlos.

 

En otras palabras, eres el promedio de todas las personas por las que te rodeas. Si paras con gente floja que come pura mierda y no entrena en absoluto, estás siendo influenciado por ellos. Creelo o no.

 

En cambio, si paras con personas fuertes, sanas y felices, te verás influenciados por sus saludables hábitos.

 

Asegúrate de que tu ejercito quiere ganar tu misma guerra. Por eso, alimenta tus metas, aniquila tus dudas y encuentra esa motivación para lograrlo.

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