¿Por qué es recomendado comer 5 veces al día?

October 2, 2017

 

La mayoría de personas en el mundo está acostumbrada a comer tres veces al día (El clásico sistema del desayuno, almuerzo y cena). Tres platos grandes y voluminosos que – según creencias tradicionales – brindan la mayor energía para el día.

 

Destruyamos ese mito de una vez por todas. La única manera de mantener tu energía constante y de poder quemar la grasa extra de tu cuerpo es obligándolo a trabajar para alcanzar lo que deseas. ¿Cómo lo lograrás? Comiendo cinco o seis veces al día. Solo así conseguirás mantener a tu estómago ocupado durante todas las horas que pasas despierto.

 

Cuando comes tres platos grandes diarios, generas altos picos de azúcar y energía; seguidos por bajones excesivos de ambos y, con esto, hambre, fatiga y ansiedades por comer más. Y, en consecuencia, ganas peso y grasa inservibles.

 

Contrariamente, cuando comes cinco o seis veces al día – o alrededor de cada tres horas que pasas despierto – obligas a tu organismo a trabajar para digerir – y quemar – los alimentos que vas consumiendo a lo largo de un día. O sea, cuando comes cinco o seis pequeñas comidas, incrementas el gasto de calorías; todo por el simple hecho de hacer trabajar más a tu digestión.

 

En cuanto a mantenerte enérgico, comer más veces y con mayor frecuencia mantendrá tus niveles de azúcar y energía equilibrados y constantes. Además de obligar a tu cuerpo a quemar grasa extra de manera regular y a lo largo de toda la jornada.

 

Es esencial definir a qué nos referimos con comida pequeña. Vamos al tema de las calorías por un momento. Imaginemos que eres una mujer que busca perder un poco de peso y definiste que necesitas consumir 1,500 calorías diarias para lograr ese objetivo sanamente. Cinco platos de 300 calorías cada uno lograrán obtener la meta. Tres platos grandes de 500 calorías no lo lograrán.

 

Pensemos que eres un hombre que requiere consumir 2,500 calorías al día para subir musculatura y masa saludable. Cinco comidas de 500 calorías cada una alcanzarán el propósito. Tres comidas de más de 800 calorías no conseguirán la intención.

 

 

Finalmente, es solo cuestión de armar tus platos incluyendo alimentos realmente nutritivos. Por ejemplo, si cada una de tus comidas deberían incluir 500 calorías, podrías armar un plato de la siguiente manera:

 

Parte proteica: 1 filete mediano (100 gramos) de pechuga de pollo (26 gramos de proteína y 140 calorías).

Parte de carbohidratos: 1/2 taza de arroz integral cocido (34 gramos de carbohidratos y 245 calorías).

Parte de grasas: 3 aceitunas (11.5 gramos de grasas y 117 calorías).

Extras obligatorios: Agua y vegetales (Muchos beneficios a casi cero calorías).

TOTAL: 502 calorías.

 

Bastante fácil, ¿Verdad?

 

Ahora, es importantísimo resaltar dos comidas y definirlas como ABSOLUTAMENTE OBLIGATORIAS dentro de un buen sistema de alimentación. Hablamos del desayuno y de la comida post entrenamiento. Tienes que comer apenas después de despertar para encender tu metabolismo y mantenerlo en marcha para el resto del día.

 

Si haces como mucha gente y dejas de desayunar, provocarás que tu metabolismo funcione excesivamente lento y obligarás a tu organismo a romper tejidos musculares para poder encontrar energía y aminoácidos que no podrá hallar en la comida que no ingeriste. Cuando esto ocurre, la ganancia de grasa extra y obstinada se incrementará a largo plazo. Recuerda, las pequeñas decisiones son las que generan los grandes cambios. Ya sean positivos o negativos.

 

 

Por otro lado, la trascendencia de la comida post entrenamiento es la siguiente: Cuando entrenas, rompes tejidos musculares; los destruyes. ¿Por qué crees que duele tanto? Entonces, tus músculos necesitan recuperarse para crecer. La única forma de lograrlo es consumiendo nutrientes. De este modo, cuentas con una ventana de alrededor de 25 minutos – a partir del final de tu entrenamiento – para brindarle a tus músculos los nutrientes que necesitan para recuperarse y mantenerse fuertes y saludables.

 

Este es el momento perfecto para consumir carbohidratos que sean asimilados rápidamente. Ya que estos nutrientes irán directo a los almacenes de glucógeno en tus músculos y provocarán su crecimiento.

 

Existen distintos suplementos preparados para cumplir con este objetivo específico. La proteína de suero de leche es el más conocido de todos. Sin embargo, alimentos naturales también realizan la tarea. Plátanos, por ejemplo (Por la parte de carbohidratos) o huevos cocidos (Por la parte de proteínas). Puedes hacer un licuado económico con ambos ingredientes. El sabor de los huevos no se notará debido al dulce de las bananas. Agrégale stevia, un poco de cacao y alguna fresa y el sabor mejorará aún más.

 

Es importante resaltar que las calorías de esta comida no serán contadas dentro del número total que consumirás en el día. El propósito de este plato es exclusivo: Regenerar los músculos que fueron esforzados durante el entrenamiento.

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